Las mejores frases de Dalí en los 30 años de su muerte

Irreverente, excéntrico, narcisista, megalómano y por encima de todo, provocador. Los adjetivos se acaban cuando se habla de un genio como Dalí. Unos le amaron y otros le odiaron, ya sea por su arte o por su forma de ser, pero a nadie ha dejado jamás indiferente. Ni siquiera hoy en día, cuando sus obras siguen siendo de las más conocidas en todo el mundo y por todas las generaciones, por las tantísimas referencias que a ellas se han hecho en tantos lugares. Ayer se cumplieron 30 años de su muerte y aquí te dejamos unas cuantas de las muchísimas curiosas frases:

– Antes decía yo que era un genio, sin creerlo. Ahora lo dicen otros y empiezo también a pensarlo.

– Al éxtasis místico se llega por el camino de la perfección en las moradas del castillo espiritual.

– A veces tengo miedo de morirme de exceso de satisfacción, de tanto que me divierto.

– Me parezco a una mosca. Soy el centro del mundo. Soy el genio de los genios.

– Las dos cosas más afortunadas que pueden acontecer a un pintor son: primero, ser español, y segundo, llamarse Dalí. Ambas han convergido en mi persona.

– La televisión es el mayor instrumento de cretinización existente en el mundo de hoy.

– Me amo demasiado y amo demasiado a los demás. Por eso llevo peluca.

– El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos.

– Yo soy el único que es genio y santo. Mi vida es muy semejante a la de San Agustín.

– No es verdadera revolución sino la que vuelve a encontrar tradición oculta bajo el polvo de la falsa tradición.

– No sé cómo los hombres pueden vivir sin ser Salvador Dalí.

– El surrealismo es destructivo, pero destruye sólo lo que considera que limita nuestra visión.

– El esnobismo se apoderó de mí desde mi más tierna infancia.

– El surrealismo soy yo.

– Un pintor de verdad ha de ser capaz de interpretar toda la deliciosa poesía que hay, por ejemplo, en la desintegración atómica. Capaz de descifrar el misterio anatómico del músculo, capaz de penetrar en la morfología en la Física. Y encontrar los detalles en un espiritual estado de gracia.

– Me encuentran simpático, pero yo lo hago lo más que puedo para ser antipático.

– Si me dijeran que los colores de Matisse son complementarios respondería que, en efecto, no hacen otra cosa que hacerse cumplidos.

– Lo único de lo que el mundo no se cansará nunca es de exageración. 

– Senté la fealdad sobre mis rodillas y muy pronto me harté de ella.

– Como Salvador que me llamo tengo que ser el salvador de la pintura moderna y me considero uno de los cuatro puntos cardinales de la espiritualidad catalana.

– De ninguna manera volveré a México. No soporto estar en un país más surrealista que mis pinturas.

– Solo amo a dos cosas: a Gala, mi mujer legítima, y el dinero.

– La virtud más grande es la avaricia.

– Estoy tan contento de ver reducido el Cosmos a sus razonables proporciones que sería capaz de frotarme las manos de gusto si este gesto abominable no fuera típicamente antidaliniano.

– Muchas personas no cumplen los ochenta porque intentan durante demasiado tiempo quedarse en los cuarenta.

– Desde siempre tengo la costumbre de leer los periódicos al revés. En lugar de leer las noticias, las miro y las presencio.

– Que no conozca el significado de mi arte, no significa que no lo tenga.

– Me gusta fingirme loco para huir del tiempo.

– Tengo tantas ideas que me vienen a la cabeza que cuando todavía no he presenciado la anterior me llega una nueva que la sustituye.

– Lo importante es que hablen de ti, aunque sea bien.

– Me considero uno de los padres de la Humanidad.

– España ha tenido el orgullo de ofrecer al mundo los más altos y violentos contrastes.

– El payaso no soy yo, sino esa sociedad tan monstruosamente cínica e inconscientemente ingenua que interpreta un papel de seria para disfrazar su locura.

– Afortunadamente, tengo muchos enemigos. Sin ellos no sería lo que soy.

– Para adquirir prestigio creciente y duradero es conveniente, si se posee un gran talento, que en vuestra adolescencia digáis a la sociedad qué queréis una patada bien fuerte en la pierna derecha.

– Siempre he sido anarquista y monarquista. Monárquico en orden. Para que la anarquía sea de nosotros, los de abajo, sea protegida por el orden de arriba. Y la Monarquía es el orden perfecto.

– El canibalismo es una de las manifestaciones más evidentes de la ternura.

– La única clase de delirio constructivo es el delirio paranoico.

– Picasso es español; yo también. Picasso es un genio; yo también. Picasso es conocido en todos los países del mundo; yo también. Picasso es comunista; yo tampoco.

– Se necesita ser de lo más cretino para afirmar que del mismo modo que los cabellos echan canas así también será normal que la pintura envejezca.

– Una pintura es una fotografía hecha a mano.

– Yo no hago otra cosa que fabricar mi miel en la cabeza de muerto de la historia contemporánea.

– No soy fascista como lo prueba el hecho de que emigré a Estados Unidos cuando los alemanes ocuparon Francia. Sin embargo, admito que Hitler era un superhombre. Estaba más loco que nosotros los surrealistas que fingíamos ser locos. Él era un loco de verdad.

– Soy mejor escritor que pintor; como pintor soy un desastre.

– La muerte física no la concibo: es la única cosa que no he podido arreglar.

– Los errores siempre tienen un carácter sagrado.

– La Revolución Rusa es la Revolución Francesa que llega tarde, por culpa del frío. – Hoy es indiscutible que no se pueden realizar obras maestras sin los ordenadores y la cibernética. Este es el futuro de la pintura.