¿Por qué The Beatles tocaron en un tejado?

La imagen es icónica. Las reproducciones que se han hecho, innumerables. Hasta Homer Simpson subió a su grupo vocal al tejado del bar de Moe para dar un último concierto ante la mirada de un amarillo George Harrison. Es difícil no recordar con nostalgia el fin de una banda, y no de cualquiera, sino de la más mítica de todos los tiempos.

Sus amantes argumentan que ningún otro grupo o artista musical ha podido hacer tanto en tan poco tiempo: una veintena de álbumes de estudio, 27 números uno y unas ventas estimadas de 1.000 millones de discos… trabajando solo 7 años. Los que fueron de 1963 a 1969.

Pero para sus detractores esto no es suficiente, pues dicen que al dejar de hacer conciertos tan pronto no se puede ver su valor en directo (a pesar de los 1.400 conciertos que sí llegaron a hacer). Y es que The Beatles dieron su ultimo concierto oficial el 29 de agosto de 1966 en San Francisco, y no fue hasta un día como hoy de 1969 cuando subieron al tejado de Apple Corps, la corporación que habían fundado para unir todas sus empresas y proyectos artísticos, para tocar 6 canciones del penúltimo álbum que grabaron: Get Back, Don’t Let Me Down, I’ve got a Feeling, Dig a Pony y One After 909 (esta última, la primera que escribió Lennon junto a su amigo Paul con 17 años).

En 1969, tras idas y venidas y un crecimiento desorbitado nunca antes visto en ningún artista musical, The Beatles estaban ya de vuelta de todo, y eso que aun no habían cumplido su primera década de vida como grupo. Las tensiones eran enormes, y ni siquiera el viaje de retiro espiritual a la India que organizó George Harrison les había servido de mucho: la aparición de Yoko Ono continuamente al lado de John no gustaba a los miembros de la banda, y los desacuerdos sobre cómo tocar y grabar, aumentaron las ganas de buscar nuevos horizontes en solitario, haciendo zozobrar el gran barco, para disgusto de productores y empresarios que tenían en la banda una mina de oro a la que le quedaba aun mucho por explotar.

Ante esta situación y tras grabar en el 68 su obra maestra, el doble ‘álbum blanco’, y Yellow Submarine, un disco de relleno del que ya hablamos hace unos días y que se puso a la venta en enero del 69, comenzó la grabación de Let It Be, un disco que iba a llamarse Get Back (Vuelve), por la vuelta a las raíces rockeras de grupo, y para el que se proyectó una película documental grabada por Michael Lindsay-Hogg que mostrara el progreso de la grabación. Durante todo el mes de enero se grabaron más de 90 horas de película (para una duración final de 80 minutos), en las que se palpaban las desavenencias y enormes tensiones en el día a día del grupo: el liderazgo de Paul a pesar de su reciente depresión, el desapego por la banda y los problemas con las drogas de John, o el menosprecio que sentía George cuando le decían cómo hacer su trabajo.

Al terminar las grabaciones, el grupo pidió que se destruyera el material, pero los ejecutivos de la discográfica les convencieron de editarlo ya que habían desembolsado una gran cantidad de dinero. Finalmente, la película fue editada junto al disco en mayo de 1970, con la mezcla (a la postre infame, según el grupo) de Phil Spector, e incluso se llevó un Oscar por la canción Let it Be, que fue a recoger solo Paul McCartney. Y sin apenas dejar tiempo, como era habitual en toda su carrera, se pusieron a grabar Abbey Road, un último disco que sonaba totalmente a despedida, en el que se incluyó un último corte llamado ‘The End’ y que contenía la frase más definitoria de la carrera del grupo: ‘And, in the end, the love you take is equal to the love you make’ (Y, al final, el amor que recibes es igual al amor que das).

Debido a las largas de Spector al producir la película y el álbum Let It Be, ya grabado desde hacía meses, fue finalmente este disco el que quedó como el último publicado, a pesar de no ser el último grabado.

Y fue para esa película, como forma de destensar el ambiente, la razón por la que el grupo decidió dar un último concierto. Pensaron en diferentes opciones: un anfiteatro romano, el desierto del Sahara o las pirámides de Giza, pero ante la posibilidad de que la cosa no acabara bien y finalmente no se publicara, decidieron optar por lo más sencillo: el tejado de Apple Corps. No avisaron a nadie, y eso no gustó a la policía de Londres. Poco a poco, los viandantes se iban amontonando y miraban sorprendidos a las alturas mientras los 4 de Liverpool soportaban el frio londinense como podían (Lennon decía no sentir sus dedos).

Finalmente, varios agentes acabaron subiendo a la azotea para decirles que, sin la autorización pertinente para tocar, y ante el revuelo causado en la calle y los problemas de orden publico que podían ocasionarse, tenían que parar. No eran conscientes, como si lo era el grupo, de que estaban poniendo fin a la carrera del grupo que lo cambió todo.

En 2009, Paul McCartney dio un concierto de más de una hora en el tejado del Ed Sullivan Theater